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x Jon Bilbao

Extraído de KALE GORRIA (25-12-2002)
 

 

 
 

Cuando el gordo entra por la puerta el amor puede saltar por la ventana

AFORTUNADOS “AMNÉSICOS” Y OTROS PREMIOS “POPULARES”
Cuando el gordo entra por la puerta el amor puede saltar por la ventana
Como cada 22 de diciembre, este domingo las radios y las teles embardurnarán la mañana con el urticante soniquete de los niños (y niñas) de San Ildefonso, que en vez del tradicional “ciento cincuenta miiil pesetaaaas” chillarán “miiil euroooos”. En comer, los telediarios eructarán las típicas escenas empalagosas del personal agraciado blandiendo el décimo y bebiendo champán a morro, para envidia del común. Unos poquitos serán bastante más ricos y un mogollón un poquito más pobre, y se consolará con la salud quien la tenga. ¿Y el amor? El amor salta por la ventana, dicen, cuando la pobreza entra por la puerta. Pero a veces también cuando entra la riqueza, y con ella la avaricia.

Ultimamente proliferan los casos de “amnesia” entre propietarios de billetes premiados pagados a escote. Malos tiempos para la palabra. Algunos incluso llegan a juicio. Hace poco la Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa evaluó la denuncia de una persona que aseguraba haber puesto la cuarta parte, 750 pelas, de un décimo para la Navidad de 1998, adquirido en un bar de Billabona, que resultó premiado con 30 kilos de los cuales no vio un duro. Acusaba al portador de repartirse la talegada sólo con los otros dos, 10 kilos per cápita, y su abogado pedía para el cobrador dos años y medio de trullo y para su defendido los 7,5 millones presuntamente escamoteados. Pero la Audiencia resolvió absolber por falta de pruebas. Las palabras se las lleva el viento, más aún si le acompaña una lluvia de billetes.

Cuando crío dudaba yo seriamente de si la lotería y la quiniela y demás le tocaba de verdad a alguien. Los premiados de la tele siempre eran de sitios raros que no me sonaban. Hasta que un 22 le tocó al fontanero del 2º izquierda y cerró el taller. Luego supe que hay una cosa que se llama Estado que todos los 22-D gana el super gordo, pues se queda con el 30% de la recaudación. 1.871 millones de euros vendió el año pasado la Lotería de Navidad. Echen cuentas. Y este año serán más. Al gentío no le ha frenado un pelo que el Gobierno haya subido un 11% (de 18,03 a 20 euros) el precio del décimo, que pueda dar un eurogordo de 200.000. Tamaño redondeo le va a suponer al Estado un pellizco adicional de 70 millones. Y luego dice que baja los impuestos, el PP. No tiene hartura. 11% que, por cierto, no repercutirá en el IPC, ya que los “populares” sacaron de “la cesta” la lotería. E IPC que, dicho sea de paso, en noviembre superaba ya el 4%, el doble de la previsión del Gobierno para todo el ejercicio. Moderación salarial, señores trabajadores.

Quienes queremos al PP más bien poco, lo que se dice nada, llevamos un mes largo celebrando que le ha tocado, se ha ganado a pulso, el Gran Premio Incompetencia en Evitación y Gestión de Catástrofes Anunciadas 2002. El Prestige, claro. Sí, aunque suene jevi, toda tragedia, por mayúscula que sea, tiene su parte buena. Y por eso de las mareas negras se ha multiplicado también la venta de lotería en Galicia y desde Galicia. La peña cree que la suerte es justiciera. Yo no. Si lo fuera, nadie moriría rico de muerte natural ni pobre de muerte antinatural. Filosofadas aparte, oye, ojalá les toque, a los marineros, a las mariscadoras, a todos los que vivían de la mar gallega. Quizá así RTVE, o sea el Gobierno, dejaría de insultar a aquel país y sonrojar al resto con esperpentos como el bochornoso telemaratón “solidario” que presentó el (piiiiii) de Pedro Ruiz, con Lolita, Raphael, Juan Pardo, Marta Sánchez, Parada el de Cine de Barrio… Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?

¡Salud!

Jon Bilbao