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x Oscar Grácia
Especial para La Haine

   

Barcelona y el 12 de octubre: Una lucha en crecimiento

 

 

Avanzada unos metros la manifestación antifascista del pasado 12 de Octubre la cabeza se encontró con una policía preparada para el enfrentamiento; sin provocaciones empezó la represión. Unos minutos después, grupos organizados atacaban símbolos del capitalismo apoyados por otros que hacían frente a las cargas policiales en una perfecta, y bella, coordinación que demostró la dificultad de reprimir a la población cuando está decidida y organizada.

Los actos fueron claramente anticapitalistas: mientras una parte de los manifestantes protegían a otros del brazo represor del capital, otros atacaban el sistema que ellos defienden y nos explota, dejando a los medios del Poder la estúpida tarea de explicar porqué alguien que está en contra del fascismo rompe los cristales de un banco o una tienda de lujo.

Hay quien ya tiene claro todas estas cosas y reacciona antes de que nos convirtamos en un problema mayor o incluso un referente para otras zonas del Estado. La democracia capitalista es un mecanismo lo bastante flexible como para adaptar su fachada de supuestos derechos a la realidad de la calle, así que en casos de amenaza reaccionará con tanta intensidad como fuerte sea el movimiento reprimido. En nuestro caso quizs estamos únicamente en la fase preventiva del problema: no tenemos ningún espacio de expresión, sufrimos la criminalización del aparato de propaganda y somos desde hace un tiempo reprimidos con dureza en cualquier acto que haga público nuestro descontento y rabia contra la explotación diaria de nuestra clase o de la Humanidad entera.

Eso debe ser aceptado por nosotros como inevitable, la no confrontación equivale a que el sistema se perpetue a no ser que alguien encuentre la manera de convencer a los millonarios que dejen de serlo. Desgraciadamente el "cuanto peor, mejor" es real, no es una alegría porque estemos todos machacados, torturados o prisioneros sinó el mejor termómetro para visualizar en qué momento revolucionario nos encontramos y lo molestos que estamos resultando para el Sistema capitalista.

Hemos sido, por lo menos en el área de Barcelona, identificados como un futuro problema, pero todavía estamos lejos de romper la barrera de la militancia más o menos marginal de actos más o menos marginales sin un sentido estratégico y coordinado de la lucha. Los detenidos son rápidamente puestos en libertad, todavía no somos para ellos terroristas, y los juicios serán rápidos y previsiblemente sin cárcel, siendo un aviso al personal de lo que puede llegar a ser una postura más dura y "sin complejos".

Es mucha la gente que critica fuertemente a la anterior Campanya contra l'Europa del Capital por pactar con la policía recorridos, cuerpos de seguridad propios o falta de decisión en algunos temas, pero hay que recordar que muchas eran las organizaciones y que los acuerdos se hacían por consenso en las asambleas. Lo que nadie puede negar es que la fuerza de la mayoría de los movimientos sociales unidos, más o menos marginales y más o menos cercanos, fue arrolladora, tanto a nivel de difusión como de acciones, debates o movilización en la calle.

Es este esquema el que se debería reproducir entorno al movimiento anticapitalista, donde la prioridad no sea tanto la extensión en cuanto a número de participantes sinó la unión alrededor de una mínima base ideológica que identifique el capitalismo como un cáncer para cualquier sociedad, y el propósito de la toma del Poder como única forma de devolverlo al pueblo, si alguna vez lo tuvo. Una lucha que no tenga como objetivo la victoria es absurda, los años se irán sucediendo y nosotros y nuestra buena voluntad descansaremos en una caja mientras nuevos ricos y nuevos pobres continuarán luchando en desigualdad de condiciones.

Es por ello necesario que sacando lo que nos une y olvidando detalles mínimos entre nosotros, agrupemos la lucha anticapitalista entorno una Asamblea de organizaciones y militantes independientes que la organice hacia el objetivo de un mundo donde no quepa el capital y sí las personas. Personalmente me es indiferente si la mano que nos ha de sacar del charco sea anarquista, socialista, zapatista o de cualquier otro tipo (seguramente tendrá algo de cada uno). La lucha contra el capital no es más que la lucha contra la injusticia y confio en cualquiera que se levante contra eso.

15 octubre 2002

 

 

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